Los blogs están anticuados.
Hubo un tiempo en que tener un blog era algo que tenía su
punto, que te daba cierta autoridad intelectual. Pero eso era antes de que las
redes sociales facilitaran tanto la consulta y la participación ligera, la
difusión de ideas escuetas y la aparente cercanía a personas conocidas y
famosas. Resulta interesante la posibilidad de debatir acaloradamente a través
de pequeños titulares más o menos ingeniosos, pero de caducidad y trascendencia
mínima que acabarán rápidamente en la cuneta de la autopista de la información
(toma metáfora inspirada!).
El blog es menos agradecido, requiere trabajo y dedicación.
El emisor es menos importante que el mensaje (aunque hay bloggers de gran
carisma!), por eso los video-blogs proliferan, porque vienen a cubrir las
necesidades voyeristas mucho mejor que un lugar que pretende únicamente difundir
y compartir ideas y opiniones.
Hoy nace un blog. Con buenas intenciones y expectativas realistas
de muy escasas actualizaciones.
Bienvenidos/as.
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